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sábado, 19 de marzo de 2011

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Aparece en sueños o pesadillas, dependiendo como se mire, la cosa es que toda cosa termina teniendo un final. Nada es para siempre y todo va mutando a medida que los años caminan por el calendario. Así es como se pasan hojas, así es como uno va aprendiendo, así es como se ponen los puntos finales.
Y yo me pregunto en esta noche desvelada, si es que el cuento fue real o imaginario. Porque de tanta imaginación, en noches con esta enorme luna, llego a ver unicornios paseando por mi patio, hadas recordándome que los sueños se cumplen y oráculos con los más brillantes destinos. Todo pasa en mi ventana, todo pasa en estas noches.
Aparecen también finales amargos, o más bien sus recuerdos. Para enseñarme, o para recordar que me enseñaron. Para hacerme entender que hay cosas que ensuciaron los vestidos de princesa, que lentamente fui colgando después de haberlos lavado de tanto barro acumulado. Apareces tú, para que yo me despida y te desee, con un beso en la frente, todos los parabienes que no pude en alguna otra ocasión. Con la esperanza de que lleguen a destino, para que sepas que fuiste importante aunque ya caminemos hacia otros sitios.
El punto final espera ansioso, para ver si alguna cuota de nostalgia se extiende entre estas líneas. Si es que me arrepiento de tanta madurez y digo algún disparate como que te extraño. No, eso ya no es posible. El tiempo destinado terminó en el destino de trazar mejores rutas.
Aparecen finales más dulces además, y comienzos que ni yo misma me esperé. Hoy que las cosas cambian, hoy que el dolor no duele, hoy que el orgullo se hizo a un lado para volver a escribirte algunas líneas.
El punto final se acerca despacio y lentamente se posa al final de esta oración. Terminado, cerrando, rompiendo el desvelo de una noche de luna  como ésta, dándome el completo permiso de comenzar en otra hoja una que otra historia donde nada de lo descrito aparezca una vez más.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Lo que me falta.


Necesito
1. un poco de aire, zapatillas nuevas y un trabajo estable. Una cabeza limpia de recuerdos y una personalidad a la que realmente le importe un pepino la opinión lapidaria del resto.
2. Me falta leche en la nevera, el cepillo de dientes nuevo desde hace como tres meses ya no está tan nuevo, y quizás necesite algo de cereal de chocolate (no me he metido a revisar cuanto queda).
3. Necesito sentirme viva y sentirte lejos; no recordar lo que algún día significaste, y cambiar las tapillas de mis botas ahora que el invierno se va y regresa.
4. Necesito sacar la licencia, terminar mis asuntos pendientes y cobrar esos dos cheques guardados en la mesita de noche.
5. Necesito olvidar cierta historia, ponerle punto final a unas otras y definitivamente armarme de valor para partir, contigo, a otro sitio.
Necesito dejar de necesitar tanto. O hacer una de estas listas mucho más seguido.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Cuando te encuentre

Cuando te encuentre no habrá frío que se interponga, o al menos traerás el calor que le falta a mis manos. Recogeremos lo que hace falta de eso que está roto, y volveré a reír como una niña. Así será cuando te encuentre.
Mis manos estarán igual de frías que esa noche, y mi mirada perdida en las estrellas te contará todos los cuentos que he estado guardando. Descorcharás un buen vino y yo un Martini, brindaremos por eso de los reencuentros en la estación, y por las caricias que faltaron durante este tiempo.
Me darás un beso de esos que calman, y un abrazo de los que curan heridas. Las llagas serán menos profundas, hasta que se sequen y no existan. Cuando te encuentre.
Llevaré ese vestido negro, y tendré un destino que comprenda,
Llevaré un atado de escritos para que los leas, y entiendas al fin tanta tontería pasada.
Cuando te encuentre te juro que te quedas a mi lado,
Yo a tu lado, o como sea.
La lluvia dará lo mismo porque no será por dentro. Y el amor quedará escrito en esa arena donde alguna vez me robaste un beso.
Así será cuando te encuentre, porque te espero desde hace tres mil vidas, y ahora te quedas dormido en mi regazo.
Cuando te encuentre no habrá frío, y te hablaré de todo lo que sobra y lo que falta…
Cuando te encuentre.

sábado, 14 de agosto de 2010

Mejor recuerdo...

Puede ser fijar la vista demasiado lejos, o tan cerca que comienzo a ponerme visca. Sólo sé que me canso de esperar y que cuando encuentro me arranco, tan rápido como lo hace quien se ha entrenado durante muchas vidas hacia atrás.
Y es en este piso donde hoy floto insegura, cuando necesito aferrarme a lo viejo. Al ardor de mis ojos mientras planeo acostarme, al ardor de mi pecho que a veces estalla con ganas de cosas, a recordar un recuerdo que me obliga a escribirte. A ti, que fuiste el dueño de mi lápiz y de buena parte de un corazón.

Las adicciones tienen algo de eso, de daño y de recuerdo. Evocan lo que llega a puerto, o llegó en algún minuto, pero adormecen un ratito el ahora. A mí por lo menos me adormecen las ganas que tengo de descolgar el teléfono y llamar, con algún pretexto idiota como el de hace un rato atrás.
Me adormeces las ganas de un ahora posible, y con eso me basta cuando mi corazón está asustado.

Y es aquí donde prefiero encender el cigarro cobarde, ese que amarra las ganas para escribir entre líneas. Dejar que la noche pase para que se me olvide que hoy quise amarrarte a mis brazos unas cincuenta veces, para decirte que fui una idiota, para decirte que tanto "Dawson's Creek" me cagó la cabeza y me volvió más complicada todavía.. Para decir en síntesis que me pasa tanto cuando tu pasas y ya no pasa nada.

Puede ser fijar la vista en recuerdos, pero hoy mi corazón necesita calma. El recuerdo te recuerda, y me calma las ganas de ir corriendo a darle un beso. Claro que no será para siempre....
Quizás merece un ratito de descanso, mal que mal ha sido un año duro.
De todos modos prometo salir a buscarte mi vida, en mejores días o menos adormecidos. Mientras tanto tú me olvidas, y yo te escribo.... y es mejor por este rato.

martes, 10 de agosto de 2010

Cuando te encuentre

Cuando te encuentre no habrá frío que se interponga, o al menos traerás el calor que le falta a mis manos. Recogeremos lo que hace falta de eso que está roto, y volveré a reír como una niña. Así será cuando te encuentre.
Mis manos estarán igual de frías que esa noche, y mi mirada perdida en las estrellas te contará todos los cuentos que he estado guardando. Descorcharás un buen vino y yo un Martini, brindaremos por eso de los reencuentros en la estación, y por las caricias que faltaron durante este tiempo.
Me darás un beso de esos que calman, y un abrazo de los que curan heridas. Las llagas serán menos profundas, hasta que se sequen y no existan. Cuando te encuentre.
Llevaré ese vestido negro, y tendré un destino que comprenda,
Llevaré un atado de escritos para que los leas, y entiendas al fin tanta tontería pasada.
Cuando te encuentre te juro que te quedas a mi lado,
Yo a tu lado, o como sea.
La lluvia dará lo mismo porque no será por dentro. Y el amor quedará escrito en esa arena donde alguna vez se quedó botado un beso.
Así será cuando te encuentre, porque te espero desde hace tres mil vidas, y ahora si es que te espero te quedes dormido en mi regazo.
Cuando te encuentre no habrá frío, y te hablaré de todo lo que sobra y lo que falta…
Cuando te encuentre no me dolerás tanto como ahora,
ni como mañana porque estarás calmando tanta tontería.
Hablaré de lo que quiero, de lo que no quiero y de lo que no quise...
Cuando te encuentre.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Siempre hizo frío..




Cuando hablaba de ti contaba que siempre hizo frío
Que las gaviotas chocaban con la ventana,
Y flojeando en mi cama, las miraba y reía
Reía porque estaba contigo, o con tu recuerdo que me daba frío.
Y decía que no había otras manos, que se amoldaran de ese modo a mi cintura
Vacío de modos, de caricias o de historias inconclusas y completas.
Qué se yo, sólo se que helaba y después de ponerme la bufanda ese frío terminaba adormeciéndome.
Cuando hablaba de ti las calles se detenían,
El tráfico cesaba y mis pies seguían andando.
Se congelaba mi risa, y mi corazón daba un brinco.
Te tenía y no estabas, o viceversa cada media mañana.

Decía que no había quién ( y en realidad nunca hubo cómo)
Que demostrara que en el mundo no existiría algo distinto,
Que congelara invierno y pensamientos,
Ni la voluntad de quedarme lejos de tu cama.


Cuando hablaba de ti, caían gotas por los cristales

O capaz que fueran las que se colaban entre mis pestañas,
Sacándome el maquillaje y las certezas,
Llenándome de dudas y de hielo en los huesos.

Cuando hablaba de ti contaba que siempre hizo frío
Que las gaviotas chocaban con la ventana
Y flojeando en mi cama las miraba y reía.
Reía porque estaba contigo, o tú conmigo
O quizás con ese recuerdo, que me obliga a cerrar las cortinas
Para que no se siga colando el frío.

viernes, 22 de enero de 2010

Dicen que...

Dicen que lo que llega es exactamente lo que mereces, que lo que se va no convenía y que por mucho madrugar no amanece más temprano. Dicen además que estoy justo en la época para soñar y que los ojos que no ven en ocasiones miran mejor que los abiertos.

Dicen mucho y yo creo todo, porque confunde esto de jugar a ser grande. De tener la opción mágica de encerrarme en oficinas, o de volar con pluma y teclado haciendo de ese algo, algo de verdad. De un momento a otro, de la nada a muchas cosas. Y heme aquí escogiendo entre el amor de mi vida y uno de ocasión, entre lo estable y lo soñado, entre lo blanco y lo bien negro. Y heme aquí llenandome de dudas, procurando no cortarme las alas antes de tiempo, y no coserlas tampoco si es que fuera hora de pisar suelo.

Y sueño, con todas las alas y despierta, y espero con los zapatos bien puestos en las posibilidades y en lo que realmente soy capaz.

Y espero, tantas cosas sin ser ingenua, y me sorprendo porque al parecer la vida si hizo que las cosas fueran creciendo.

Dicen que lo que llega es exactamente lo que mereces, y es la hora de optar con el corazón, que lo que se va no convenía, y tú que te fuiste cuando justo imaginaba que tenía entre mis brazos la excepción a la regla. Y dicen además que estoy justo en la época para soñar... y juro ante Dios y ante este desahogo abrupto que no quiero perderla caminando por la tierra.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Se me olvidó..

Llegó ese día y ya no importa.
Porque de tanto esperarlo aparece abofeteándote una realidad medio ilusionada.Y es así, simple, creo que le llaman olvido.
Se me olvidó, por ejemplo, donde dejé mis llaves (por octava vez en la semana),
donde están los audífonos,
si le eché sal a la ensalada,
si sigo echándote de menos.

Se pasó de largo la micro,
me corrí dos horas en la entrada al trabajo,
y no encontré el documento que todos esperaban para avanzar en el final de ese proyecto.
No fui a comprar el detergente,
perdí plata en un abrigo,
pero sobre todo, se me olvidó que te estaba olvidando.


sábado, 5 de septiembre de 2009

Cuando quise...

Cuando quise ir a buscarte a Madrid después del trabajo, nunca pensé que se volvería real. Pero al parecer soñarte tantas noches seguidas, fue garantía de que llegaras aunque sea a saludarme.

No lo pensé ni siquiera se me fue ocurriendo. Nunca supe si los boletos a esa ciudad imaginaria sólo llegaban a la estación intermedia, o yo me bajaba antes para “estirar las piernas” y huir, con excusas por el estilo.

Mientras tanto tú pegado en mi almohada, y a mí que se me pasaban las horas. Insomne, durmiendo, escribiendo, leyendo, tejiendo, hablando, cantando, volando. Daba igual. Con ropa o sin ella, sabían hundirte en la funda de mis sábanas, pegado a una canción o a un sueño que al despertar me dejaba contenta. Cuando quise despertar ya era tarde, no tenías idea de cómo me habías hechizado.

Te besé y me fui, e inventé pretextos para no quedarme. Te escapaste y volvías, tironeado por un par de ángeles quizás cabreados de escucharme hablarles de lo mismo.

Y escuché Serrano más preocupada en las letras, y te buscaba hasta por debajo de lo que escribo. Te dibujaba en cada letra, y hasta una canción salió de mi puño, sin querer y sin guitarra. Inventé dos es historias para que te quedaras convencido, de quizás alguien podría quererte como yo, pero nadie querría hacerlo con tantas ganas.

Cuando quise ir a buscarte a Madrid después de cualquier cosa, quizás estaba pensando en Santiago, en un Valparaíso o Buenos Aires y en realidad me daba lo mismo, porque cuando te besé no quise saber si existía otra ciudad perfecta, porque pegándote a mi cintura ya era todo tan distinto.

Cuando quise volver a soñarte escuché de nuevo tus pasos en la entrada. Eres real y eso parece todavía, aunque a veces no lo creo.

Déjame besarte mientras sigo queriendo ir por ti aunque te haya encontrado, no vaya a ser que de tenerte amarrado acá a mi pecho, te vayas lejos y yo no sepa por donde comenzar a re- buscarte.

lunes, 31 de agosto de 2009

No estoy libre ni ocupada ni con ganas de ocuparme. Quizás por eso es que me voy de lo bueno a lo poco, de lo mucho a lo malo. Es que las rutinas me agobian y hace tiempo que no me canso de ser hombre, ni humano, ni niña ni mujer.

No estoy simple ni compleja. Ahora sentada sobre tus piernas, cuando el mundo se derrumba alrededor de otros. No te beso ni me quedo, pero pocas ganas tengo de irme de este juego. Que no estoy pa' términos medios lo sabes, pero tampoco para el vacío del "que hubiera pasado si.." que tantas veces se me pegó en el pecho...

No estoy aquí ni tampoco en otro sitio. Deambulo por lo sutil y lo concreto, y es que encontré una mezcla mágica, que te compartiré si es que preguntas.

No estoy loca pero te quiero, y no te quiero pero a ratos. Te quiero conmigo pegado en mi mundo, pero volando por donde quieras evitando el consabido ahogo que me hunde.

No quiero lo uno ni lo otro, tampoco busco lo que no quiero. No estoy aquí, porque siempre ando flotando, y si flotas por acá verás que no es, simple ni complejo, ni cálido ni helao, solamente es, y a eso me estoy acostumbrando.

jueves, 30 de julio de 2009

con el tiempo


"Con el tiempo", me dijiste ese mismo día que te conté todo lo que me pasaba.
"Con el tiempo", repetí. Y justo ese día el reloj se paró por dos siglos. Armé maletas con lo poco que me quedaba de ropa, de ganas, de espera. Y me fui quien sabe donde, a pasear tomando fotos.

Cosa loca y medio idiota, es que nunca supe bien lo que era el futuro, lo que será el pasado y mucho menos lo que está siendo el presente.
Cosa loca, si me doy cuenta. Que el tiempo por este lado no pasa, y pareciera que pasara para el mundo entero, mientras yo me quedo sentada, enchufada a alguna música que no me deje recordar.

Con el tiempo, me repito a cada rato. Mientras recojo los pedazos de eso mismo que creí rearmado.
Tanta falta que me hace escucharte de nuevo, sin juicio alguno, sólo afirmándome en tu hombro y obligandome a lagrimear. Tanta falta que me hace el escucharme a mí, y es que mientras oigo y oigo ese nombre, la pista se hace más pesada, y me invita a escapar como tantas veces.

Y es que no me importa como el primer día, pero sí como el tercero. Es que me acuerdo cada cierto rato, y detesto abrir la ventana aunque me asfixio. Porque sé que un día de estos, en su juego toca entrar por ahí a hacer desorden.

Con el tiempo todo ha ido pasando, y eso roto no está roto. No te confundas, no está armado, y es que tengo que terminar con lo que volvió para volver a tambalear la mesa donde quise dejarlo.

Nunca entendí el pasado, nunca entenderé el futuro, mucho menos por qué la gente habla y habla. Nunca entiendo nada y siempre quiero hacerlo. Mejor, ya sabes, me enchufo en los oídos cualquier cosa que me impida recordar. Recordarte o recordarlo, ya da igual. Con el tiempo todo irá pasando y todo se irá acabando.

domingo, 26 de julio de 2009

Mas y menos

Más de lo mismo, menos que ayer.
Un poco más atrevido, un poco menos extraño.
Todo eso pienso en un minuto en que gana la costumbre y te sientes acostumbrada, a esa misma cosa que dijiste veinte veces que no harías o que, según la alineación de una eventual carta astral, no volvería a suceder.


Los caminos se separan definitivamente,máxima para todos, menos para mí.

No hay caso contigo, me digo y me miro al espejo.
Me río y me pinto porque las dos cosas las hago bien.

Me arreglo y escribo, me acuerdo y me olvido en un ir y venir que a ratos me vuelve loca y otros tantos me convierte en cuerda.
Me pregunto si es real , si no lo fue. Es tanta la ambivalencia que todo toma tintes de sueño.

Algo así como despertar entre sus brazos, que no son los suyos porque los imaginé, como sentirlo en mi boca, tan suave como... la almohada. Es sentirlo aferrado a mi cintura, abrir los ojos para despertar y que esté ahí todavía.

Es que llega y se pierde. Tanto imaginé, que fácilmente pudo haberse escapado de mi mente.
Es que pareciera que no existe, que lo hace, que se pierde entre la gente...

Es que parece que la casualidad juega y juega con nosotros, y no se cansa de divertirse a ratos.

No hay caso contigo me digo y me meto en la cama.
Es tarde para mucho, menos para pensar en esto.
Quizás el sueño vaya y venga como tú, quizás seas un sueño o algo real,
quizás te imagino siempre, aunque me beses.
Quizás llegue un día que aunque llegues, no bese más porque crea que estoy soñando.






domingo, 28 de junio de 2009

Llueve



Llueve tanto por acá
y tu tan lejos que ni siquiera alcanzas a mojarte.
Llueve tanto que da rabia,
llueve tanto que da risa,
llueve tanto que da pena,

Llueve tanto que te limpia el alma y la chaqueta,

llueve tanto que te dan ganas de salir a mojarte
de pies a cabeza, sin importar pasar dos semanas en cama con una tos de esas que duelen.

Llueve tanto por acá, y apareces como un rayito de sol,
llueve tanto que te extrañaba, llueve tanto que me dueles por cada gota.
llueve tanto que quiero abrazarte pero tu voz no alcanza para hacerlo,

Llueve tanto que te cuento, que está lloviendo por estos lados y que quiero abrazarte aunque estés tan lejos que ni siquiera alcanzas a mojarte.

jueves, 28 de mayo de 2009

De ti...

Hablan y hablan de tí, y para mí parece que ya no estuvieras,
que un chiflón de viento te despeinó y te obligó a acuartelarte bajo un paradero de micro
desde donde todos somos iguales y por eso, cuando paso no te veo.
Hablan, porque quieren hablar, o porque quizás alguien quiere reacciones varias.

Hablan de tí y yo miro mis uñas. Una se quebró por culpa del teclado, a otra se le picó el esmalte rojo y no lo tengo en casa para arreglarlo. Nadie se va a dar cuenta, si cierro mis puños o meto las manos al bolsillo. Nadie tiene por que notar tampoco, que se ruborizan mis orejas si dicen que te vieron caminando quien sabe donde, o de la mano de quien.

Hablan y hablan, casi como si fueras el tema de la semana.
Yo escucho y escucho, como si nada de ti me importara.
Me callo, para que en una de esas dejen de contarme tanta bobada.
Oigo, por si acaso llega la pócima convertida en revelación, de otra razón más para que no quiera escuchar.

Hablan y hablan de ti, y yo sonrío casi como un ejercicio de "querer trancar la puerta".
Está llegando el día que todo eso me parece costumbre.. y eso es bueno...
Que hablen de ti y yo mire mis uñas, que me calle para que se cansen y no hablen más...
pero será mejor, el día en que no note el calor en mi cara, y pueda decir sin ningún temor
que nada de lo que hablen me importa.

martes, 12 de mayo de 2009

Si estuvieras...

Si estuvieras aquí estoy segura que estaría un poco menos cómoda en esta cama. Acurrucada al lado derecho te dejaría abrazarme por la cintura, mientras me quedo dormida.
Tendría las manos considerablemente menos frías, la sonrisa más franca y el pelo más arreglado. Habría sombra en mis párpados y brillo de manzana bailando por mi boca.


Si estuvieras hoy aquí, te diría que te recuerdo cada tres días. Hablaríamos de castillos,del IVA, de elecciones y de viajes imaginarios. De lo simple que es la risa si te sientas a mi lado, y de lo mucho que me obligo a no pensarte cuando llueve como hoy.


Tendría que compartir mi tortilla de champiñones y mi tazón de te verde. Me sorprendería diciéndote que te quedes conmigo de una vez por todas. Que además de escribir historias cocino como nadie, y que puedo llevar a tu boca desde mi cintura hasta palabras. Te daría un beso, otro más y te diría que apagues la luz de la mesita de noche, para besarte con más ganas.


Si aparecieras por esa puerta te diría que te quiero mucho más seguido, sin caer en lo meloso. Te contaría cuentos, poemas, lo que escribo y confesaría que sigues siendo ese que me inspira cada cierto tiempo. Pondría papelitos en tu camisa, para que recuerdes que te quiero en mi día y en mi cama.


Cerraría la tapa del computador y botaría al piso los apuntes que reviso.

Recorrería un kilómetro y otros cuarenta hasta el cielo, para bajarlos a pie lentamente.

Te invitaría a quedarte un rato, toda la semana, o tres vidas si es que quieres.


Si estuvieras aquí no me quedaría despierta esperandote, pero sé que vas a venir,

y prefiero dejar la luz encendida y el te verde a medio tomar. No vaya a ser que me duerma y no te encuentre una vez más en mi cuarto.



martes, 28 de abril de 2009

Quiero y no quiero..


No quiero flores en mi casa, tampoco declaraciones eternas o promesas que no se cumplen.
Mira que las estrellas pesan mucho, y que la luna si se baja provocaría maremotos.
No quiero tenerte pegado a mi cintura lunes y viernes como un contrato, tampoco los feriados
o vacaciones, ni tampoco las mañanas de los días hábiles.
Prefiero verte y que me extrañes.
Prefiero soñarte hasta que llegues.

Para que cuando me canse de esperarte y empiece a caminar me de cuenta que vas conmigo,
riéndote de mí como no me gusta, ríendote de todo lo que cause algo de risa.
No quiero que me digas que me amas a cada rato. Ni siquiera con la mirada de una ovejita apaleada. Prefiero que se note cuando esté muy triste, cuando quiera un abrazo que no involucre consejo alguno.
Quiero que me mires con ternura, cuando no tenga ningún chiste genial con que romper el hielo.

Que me digas algo lindo, si me encuentras con pijama,
con una de esas gripes que solamente me dan a mí,
cuando me veas sin maquillaje o sin la plancha del pelo encendida.

Quiero que llegues tarde pero llegues,
que no llames todos los días, para que cuando suene el teléfono siempre se me apriete la guata.
Que si tardas digas que no vienes, para no esperarte y que tu beso me sorprenda si es que
llegas de todas formas..

Quiero en pocas palabras sentirte mío aunque estés ausente.
Que sepa que hay un beso aunque no me estés besando.
Que sepa que hay palabras que no quiero decir porque son obvias.
Que sepa que piensas en mí, aunque no esté merodeando por tus pasillos.

Quiero que te quedes cuando quieras, no cuando debas o sientas que hay que hacerlo.

No quiero que planifiques cosas que quizás no rsulten, tampoco que llegues con maletas, porque "es tiempo" de hacer algo.
Prefiero que dejes dos prendas en mi casa, y pases a buscarlas cada vez que te falte una excusa.
No quiero que planifiques recuerdos que quizás duelan, tampoco que vengas con tus maletas

No quiero que te obligues ni me amarres,
no quiero obligarte ni que me exijas.
Quiero que me quieras solamente

sin ningún tipo de enredo.
Quiero que me quieras tanto como te quiero
sin pedirte permiso, sin decirlo a cada rato y sin contratos de atadura.

miércoles, 22 de abril de 2009

Será..?


¿Será que hoy es martes aunque en el calendario dice que es casi jueves?

que los autos pasan cada vez más lentos, y que el semáforo nunca da la maldita luz verde.

¿Será que no estoy sola en la ciudad, pero a veces pareciera que hubiese un mundo entre esa persona que quieres encontrar y los otros cientos que pasan por el lado sin siquiera verte?.


¿Será que cuando el sueño es demasiado, todos se ponen torpes. Tanto como para no querer seguir soñando en ese idiotizante estado de vigilia?.


¿Será que el relój me pesa, que los zapatos me aprietan y que el maquillaje se me corre?

¿Será que soy felíz, o aprendí a serlo pese a tanto mosquito que me acosa con preguntas, recuerdo, problemas y una que otra factura?


¿Será que no te recuerdo más o que es más fácil hacer como que no existes?


¿Será que ya dieron las doce y esta Cenicienta colgó el vestido y los tacones, dos horas antes de las campanadas de rigor?


¿Será que las historias que tienden a repetirse terminan por acabarse sin avisar?

¿Será que tengo tu olor pegado a mi piel, o es ese perfume que anda en el aire el que me obliga a recordarme que tengo que acordarme de ti, una vez cada dos semanas, casi como un contrato?


¿Será que me acostumbré a acostumbrarme, a desacostumbrarme a un recuerdo que se me olvida, que poco a poco se despega de mi retina, casi como si hubieras muerto..

como si nada hubiera pasado de un tiempo a esta parte?


¿O será simplemente que no es martes, que sí es jueves; que el relój idiota ya no idiotiza

y que finalmente corté las amarras?


viernes, 10 de abril de 2009

¿Qué quieres que te diga?


Que con la luna todos los gatos son negros

(menos una, que es tan blanca como lo más blanco que se te pueda ocurrir... y está acurrucada a los pies de mi cama)

Que las noches con Martini y buena compañía son realmente escuetas

(Si escuetamente quieres hablar de todo y de nada... Y que si de un momento a otro dejas de hablar, son mucho mejores)
Que quizás todavía no inspiras escritos, pero sí las mejores ganas de besarte y que quieras volver a quedarte.

(Un día, un fin de semana, quizás dos vidas y media o lo que queda de noche tras una fiesta...)

Que el el kilómetro cero es divertido, porque no se piensa en donde se viene, ni mucho menos en lo que partió..


Que sobre todo con la luna llena...

todos los gatos son negros,

mi gata sigue siendo blanca,

que el Martini se sube a la cabeza y..

(Como todo impulso externo)

provoca que te diga cuantas ganas tengo de besarte..

y que pregunte cuantas cosas quieres que te diga hoy...


martes, 9 de diciembre de 2008

desde...


Desde cerca hasta lejos

del centro al desacierto

desde lo que duele hasta que no duela

(y no duele más porque está aprendido)

desde la risa hasta un recuerdo,

desde lo cierto a ese incierto que ya no es tanto

desde aquí o desde un sueño..


Desde mi, hacia tu cara..

de mi cintura hasta tus manos.

desde mi boca hasta tu frente,

o de mis manos hacia tu espalda...


Desde mi boca hasta la tuya,

o de la tuya hasta la mía


desde un beso en la frente que te diga buenas noches

o uno en tu oído que susurre esas mismas cosas que imaginamos..


Y es que hay noches como esta en las que te dibujo

para que no se me olvide nada.

Para que vuelvas a buscar los diez mil besos que se te quedan

dando vuelta en mi cama, por esos dias que no te quedas.


Desde acá o desde allá,

desde cualquier sitio al mismo tiempo..

desde esa noche en cualquier parte..

o de esas muchas más que vienen

y yo sé que serán contigo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Mientras Santiago duerme



Santiago duerme y yo no puedo. Los perros ladran y la panorámica de la ventana hace que quiera soñar un ratito. Los departamentos del frente aun no se apagan del todo.

Siempre hay alguien desvelado, y mientras la ciudad bosteza el cansacio acumulado yo no puedo hacer otra cosa que mirar. Mirar el techo, mirar por la ventana, mirar a mi gata acurrucada a los pies de mi cama. Mirar a mis tesoros durmiendo plácidamente. Mirarte a ti imaginariamente, esperando soñar para verte mejor.

Sucede que en noches así sacaría la guitarra. Cosa loca, no sé tocarla todavía. Cosa extraña querer cantarte aun sin tener buena voz. Soñar con tener el valor que se me perdió porque un día como el que pasó tuve miedo. Una pareja se besa en la avenida. Tendrán una noche larga, pienso y me río. Me dan risa las parejas que se besan. Me dan envidia en ocasiones. Hay tanta gente alrededor y con un beso parece que no se nota.

Santiago ronca como un lirón, o como mi papá después de un cansador día de pega. Yo no, y no se si quiero. Hay tanto que decir que prefiero quedarme en vela un rato más. Mientras llega el sueño, mientras llegas un par de horas para sentirte mío completo. Reviso mi celular, reviso tu llamada, reviso algunos correos viejos. Siempre es bueno recordarte, siempre es bueno en algún desvelo.

Sucede que siempre pasa algo similar. Tú muy lejos, yo todavía más. Tú queriendome cerca y yo sin querer entenderlo. Los tiempos no son correlativos o soy yo la que los hace más distantes.


- ¿Cómo estás? - te digo por teléfono, mientras busco a tientas una luz para encender.


No hay respuesta, y es que debes estar dormido hasta en mi llamada imaginaria.


- Quiero verte, si se puede ahora mismo - susurro, solamente porque sé que no me escuchas. Porque puedo despertarte y sería un crímen dejar que tu carita preciosa no descanzara.


Sucede así cada noche que me desvelo. Cuando pienso en ti, cuando pienso en mí, cuando me aventuro a decir "nosotros" con lo que me queda de aire.


Me da por preguntarme qué pasaría, si llamara de verdad. Si contestaras con la modorra con 0 que sueles hablar por las mañanas. Si accedieras a mi petición y en unos veinte minutos te tuviera frente a mi puerta. Muriendo de frío, muriendo de ganas de tenerme amarrada a ti un rato. Muriendo por que hablemos de todo y de nada. O de que no hablemos y saldemos tantas horas de ni siquiera mirarnos, por alguna idiotez.

Me da por no responderte. Tal como antes me da miedo... Tanto que quiero esfumarlo de un plumazo.


Me da por ponerme valiente pero no hay alcohol ni cigarros esta noche. Soy solo yo, entendiendo que te importo y que eso no estaba en mis planes.


Somos una niña chica y un vaso de agua, un computador portatil y los dedos bailando sobre el teclado... Somos yo y mis osos de peluche. También mi gata que duerme enrrollada a los pies de una cama.


Mientras Santiago duerme y yo me muero por besarte. Sabiendo que mañana, cuando la ciudad despierte seguiré queriendo lo mismo, pero distraída por la gente que comienza a meter toda la bulla que necesito para dejar de escucharme un rato.