miércoles 9 de diciembre de 2009

Tenía razón


Me dijo que no quería, que no caminaba más hacia ese lado. Que se cambiaba de casa, de teléfono, de Facebook, de planeta. Que no quedaba aire dentro de la burbuja en que vivimos, y que era posible que hasta la historia de Romeo y Julieta había terminado en algún Tribunal de Familia. Que Diego Rivera hizo bien en joder tanto a Frida y que el amor era cosa de tontos.

Tenía razón, no hubo mucho que rebatirle.

Me dijo que sí me amaba, pero que no se quedaría esperando milagros. El milagro de que yo creyera que los milagros hoy llegaban a la puerta de la casa, después de elegirlos en un catálogo. El milagro de que yo corriera hacia sus brazos a decirle cuanta burrada rosa, o quizás el de sentirme cerca siempre, y no metida en su cama pensando en alguien más.

Tenía razón, el milagro no llegaría.

Cerró el discurso, cerré la puerta. Cerró los ojos para besarme por última vez y yo lo encontré innecesario. Tomé mis cosas, sonreí burlona, mientras también me retiraba de la escena. El cuarto quedó vacío.
Tenía razón, esto se terminaba, y a mi realmente me importaba un carajo

jueves 26 de noviembre de 2009

Despedirse es triste...


"Despedirse es triste", dijo cuando terminó esa conversación, y antes de dar media vuelta logré decirle que caminar es peor.

Contradígame el que quiera, porque sé que no hay quien se atreva, si es que ha caminado en dirección contraria a eso que tanto amó. Puños apretados, detenido en el primer paradero, y el más lejano a eso que le dijiste adiós.

No hay nada más triste que el día siguiente, cuando despiertas y no encuentras nada. Cuando el recuerdo se te pega a la piel como una resaca de lunes y te tapas los ojos para que la cabeza no se parta de memoria.

El mundo sigue girando, y nunca nada te ha dolido tanto.

Que el metro cierre sus puertas, sin que el chofer pregunte por qué caminas más lento.

Que el trabajo se amontone en tu escritorio y que nadie le escriba notas graciosas con un lápiz de color.

Que el día termine y no haya más abrazo, ni el vaivén de su cintura o un olor pegado a tu ropa.


Parecieras verlo en la calle, en el cine e incluso aunque te cambies de ciudad. Todo te recuerda lo bueno y ya no ríes porque te despediste, y el masoquismo de evocar no va contigo.


El cafe se pone amargo, el recuerdo tiene frío y las noches son días interminables de cien años cada una. Ninguna noticia importa, y te tumba mucho más saber que tiene nueva novia a que el recorte de Personal te tiene en la mira para el mes siguiente.

Te vuelves humano en dos segundos, y eso duele...

Por eso cuando dijo que "despedirse es triste" pude decirle que no. Pero se me olvidó contarle lo triste que será todo este tiempo, desde que nos despedimos, hasta que se me ocurra poder olvidar...




sábado 7 de noviembre de 2009

Buenos aire 2000 y tanto....

Aunque no conozco Buenos Aires te invitaría aun a dar un paseo,
Obelisco y sus orillas te recuerdan en ese cuento que inventé hace tanto, para convencerme de que en sueños te tenía.
Golpes de suerte en ideas inconclusas, en esperas esperadas, que desesperanzan hasta al más esperanzado.
Aunque no conozco Buenos aires, el sueño se quedó flotando aquí en santiago, desde ese día... y te recuerda en un texto tan añejo como lo que se agolpa entre San Telmo y sus avenidas.



Aunque no conozco Buenos Aires, sé que será la ciudad perfecta para caminarla un rato. Cuando caiga la lluvia, como nos gusta tanto, tal como esa canción añeja de los Stones, que nunca supe memorizar. Caminaríamos por San Telmo, tal y como caminamos una vez por La Alameda, en esa época. Miradas nerviosas, coqueteos tontos, sintiéndome una niña, entregándote, sin querer, algo más de lo prudente. En una de esas, tomados de la mano aunque no me gusta. Tú abrazándome la cintura, cuidando que no me moje demasiado. Yo, callada como nunca, para que no se escape un "te quiero" sin haberlo pensado antes unas mil veces. Tú riéndote de mí con esos dientes chicos, mientras yo sigo hablando tanta tontera, que digo cuando quiero decir lo importante, cuando no me sale decir lo que siento. Cuando no quiero hablar y prefiero hacerlo, para darme el tiempo prudente de escaparme.
Me contarías por qué River es más famoso que Boca, y magistralmente fingiría que me interesa. En vano me convencerías de ver juntos un partido, y yo trataría, entre beso y beso, de explicar por qué siempre es jueves en la Plaza de Mayo para Serrano.
Aunque no conozco Buenos Aires, sé que tomaríamos Mate, y un par de cervezas o Fernet con Coca Cola. Te acostarías tan tarde como cuando estás conmigo en alguna fiesta, y yo te diría, que algo de encanto tienen los cambios, aunque siempre te preferí menos noctámbulo. O quizás no, y luego de una tarde de paseo, preferiría quedarme dormida entre tus brazos, después de una noche loca, en un hotel o en playas imaginadas.
Intentarías enseñarme a bailar tango, y yo recordaría que alguna vez fui bailarina para darte en el gusto. Cantaríamos "11 y 6" por quinta vez, a gritos, mientras te cuento que la ciudad no es tan buena, según Calamaro y Fito en algún tema.

Pero aun no lo conozco y no haz llegado, para jugar con Mafalda a la guerra nuclear...

Pero no te quedas, cuando me dan más ganas de escaparme al lado tuyo, como siempre pasa al no saber que es de tu vida y mis amigos me preguntan que es de ti, y yo me hago la tonta, para que no se note que me importas.

Justo no vienes, cuando tengo las manos y las lágrimas heladas, en un noviembre que no quiere acalorar, buscándote como loca tras el aliento de algún remís. Imaginando esa cara dulce después del trabajo, preguntando hasta al viento qué fue de ti.

Aunque no conozco Buenos Aires, sé que algún día pisaré San Telmo, me meteré en una tanguería, y Gardel estará en mi retina, por más tiempo que el que pase "con la frente marchita" rebuscando librerías y cachivaches por montones. Quizás ese día te encuentre, aunque sea un ratito, en un sueño o detrás de algún desvarío.
Por mientras te grabo mi ciudad imaginaria en el buzón de voz, en un mensaje de texto, en un correo que no envío ni enviaré. Para decir que, una vez más, terminó la noche y te recuerdo. Releí un paseo y lo edité, sonríendo más de la cuenta, con un nudo en la panza que reaparece para recordarme que te recuerdo. No suena "Buenos Aires 2001" en el winamp, pero ¿qué más da? Si todo queda en una excusa para decir tanto que no sé si sabes, que no se si sé, y que no sé si se pase.. Por si pasas algun día, para ver sin encuentro algo. A ti, a mi, a Buenos Aires, o un paseo imaginario que quedó dando vueltas por estos lados, o a una historia inconclusa que siempre tiene excusas para inspirarme y volver a querer...

viernes 23 de octubre de 2009

¿Dónde estoy?


Qué alguien me diga si te vio pasar por la calle.
Que alguien me diga si aun respiras.
Porque yo te respiro,
porque todavía te huelo cada 11 de septiembre con más fuerza que el primero de enero.



Desaparecí hace 27 años, no me queda nombre ni ganas de que me nombren. Mi voz se gastó entre golpes y confesiones que no pude dar. Quería un Chile justo y quedé justo en el medio del dolor.Llámame Juan aunque no tengo nombre. Llámame Juan aunque ni siquiera recuerdo quien soy. Llámame Juan, sólo por nombrarme de alguna manera, si hasta mi pasado se llevaron, mi presente puede ser claramente imaginado.
Cambió todo esa mañana. Lo que más siento es no haberte dicho adiós. Quién iba a saber que no vería más tu carita. Tu cuna debe ser una cama; mi niña, toda una mujer. Tus sueños de lucha, iguales a los de tu padre.
Estoy seguro de que te contaron quien soy. Estoy seguro que algo de orgullo te queda para mi recuerdo.
Siempre recuerdo lo peor de aquél día. Esa tarde donde me llevaron. No sabía, y me obligaban a saber. Golpe a golpe tenía que confesar algo. ¿Qué era? Nadie me lo dijo. Nunca milité en ningún partido, sólo lo elegí a él, como tantos otros, para cambiar “a Chile y su destino”.Sangre en mis manos, heridas en mi alma. Democracia quebrada y uniforme que causaban espanto. Eran lobos en piel de oveja, mi padre lo había advertido.
Fueron casi seis meses “mi negra”. Hambre, frío y miedo. Cada día despertaba con esas ganas de morir, solamente eras tú lo que me impulsaba a salir de ahí.Sí, justamente de ahí. Donde ahora se juegan partidos grandes. Donde torturaron a cientos de personas, que cómo yo, no sabíamos nada. No me la pude, pero yo me la quería poder.
No viví, pero sé que vivo en tu recuerdo.
No tengo tumba, ni voz, ni gritos para legarte. Sólo mi despedida, un tanto tarde en esta carta.Desaparecí hace 27 años, no me queda nombre ni ganas de que me nombren. Mi voz se gastó entre golpes y confesiones que no pude dar. Quería un Chile justo y quedé justo en el medio del dolor.
¿Dónde estás tú? Luchando por un mundo distinto. Siéntate mi niña y escucha, aprende todo por lo que luchas. No vaya a ser que un día te lleven a ti también, igual que a mi, por no saber.

viernes 16 de octubre de 2009

Una despedida


No hay nada más triste que escuchar a ángeles chocar mientras pasan. Solos tú y él y nada más que la nada.Cuando pasa el tiempo y las mariposas no siguen allí donde las dejaste es cuando te das cuenta de que todo se termina.Es en ese preciso momento, a las dos y media de la tarde, en que te das cuenta que encierras un muerto, y que no queda nada más que una despedida.

Sentados frente a frente no se miraban.Solos en el mundo, y el Parque Forestal repleto. Angeles chocando en un silencio perpetuo. Sin miradas, sin palabras, sin reproches y con la nada.
No había nada de que hablar, no lo hacían. No había que verse a los ojos porque ambos quedaron ciegos desde hace rato.
Ella llora, la voz de él tirita. Cómo quería abrazarla, deshojando recovecos de costumbre.
Yo los miraba desde lejos, haciendo como que leo, escondida en mi cigarrillo.

El juega con sus zapatos, ella trenza su cabello por quinta vez en dos minutos.
Ella nerviosa, él muy triste. Ellos con miedo.

Piensan sin quererlo en ese "Sí" rotundo de hace años. Castillos de arena pensados como roca. Ideales rotos por hacerlo tan ideal.
Un año de besos, dos de promesas, medio de culpas, cinco de odio.
Gritos, platos, sueños rotos. Todo se había terminado.
Ella reclama ausencias, él no la escucha porque ya está ausente.
Ella quiere huir, pero estaba retenida a su lado.
Ella quiere gritar, pero la calle la enmudece de vez en cuando.
Un beso en la frente de esos que duelen.
Un abrazo eterno, de esos que queman.
Cada uno hacia su lado, no había más que hacer, todo se había acabado, mi cigarrillo también.

miércoles 7 de octubre de 2009

Se me olvidó..

Llegó ese día y ya no importa.
Porque de tanto esperarlo aparece abofeteándote una realidad medio ilusionada.Y es así, simple, creo que le llaman olvido.
Se me olvidó, por ejemplo, donde dejé mis llaves (por octava vez en la semana),
donde están los audífonos,
si le eché sal a la ensalada,
si sigo echándote de menos.

Se pasó de largo la micro,
me corrí dos horas en la entrada al trabajo,
y no encontré el documento que todos esperaban para avanzar en el final de ese proyecto.
No fui a comprar el detergente,
perdí plata en un abrigo,
pero sobre todo, se me olvidó que te estaba olvidando.


viernes 2 de octubre de 2009

Y me cansé de las autobiografías, por eso me puse a escribir de ti...
Porque te extraño,
porque me faltas,
porque te quiero
y mi autorreferencia no me deja contarte la historia,
en que una princesa quiso salir de la torre para buscarte, y justo no te encontró
por estar trepando por el lado equivocado..
visitor stats