viernes, 13 de junio de 2014

En la calle

Que hace frío. Que siento el pelo sucio. Que acabo de corroborar que me he vuelto pseudo alérgica a la palta. Que este año las cosas no han parado de cambiar y que he tenido que saber adaptarme por las mala. Ufff! Puedo decir veinte mil cosas, desde ese día que me quedé callada, dejando junta la puerta de este blog.

Sobrexponerse nunca ha sido mi fuerte. Sobre todo después de un puñado de años que me han demostrado que soy de naturaleza realmente tímida.

Pero algo pasó, y quise sentarme acá en  Apoquindo, sola, sin mucho que querer contar, actualizar la app de blogger y tomar desesperadamente este lápiz virtual, quizás en el ejercicio único y fundamental de entenderme de una buena vez.
 Quien sabe, quizás es ese afán exquisito de plasmar en letras las ganas que tengo de volver a sentirme viva que aún no pierdo.
Quien sabe, la cosa es que hoy vuelvo a escribir y quería plasmarlo de alguna manera. 

jueves, 1 de agosto de 2013

Mientras...

Mientras yo tecleo en mi IPhone, lo más probable es que tu duermes, vencido por un día de trabajo, por los quehaceres o la rutina. Nunca se te dio bien el desvelo, aún en esos tiempos de correría, lo que es yo permanecí insomne, destrabando recuerdos y una que otra de las melancolías que llegan al alba.

Mientras tecleo en este aparato se me vienen recuerdos idiotas. Al igual que el texto predictivo, creo que es la costumbre, y es entonces cuando apago el cigarro, cepillo mis dientes - Cada vez soporto menos el olor al tabaco - y restriego mentiras para encontrar unas que otras verdades. Ya no estas y no tengo frío, pero de vez en cuando se me hielan las manos, haciendo gala de ondas polares que de vez en vez
azotan mi cabeza. Y es que el recuerdo tiene horas insólitas, justo al terminar mi trabajo y el reloj marca el final del nuevo día.

Y se me escapa el " Que será de ti" lleno de sueño, con bostezos que reclaman a gritos por estar despiertos. Mientras una canción de cuna los llama despacio, en esta noche de desempolvar historias.
Y es así como termina la noche en busca de un nuevo día. Dejo mis dedos cansados, que bailan ante el click de las letras, duermo dos horas, o si estoy de suerte tres, y vuelvo al cotidiano desde hace tiempo, donde tu ya no existes y no tengo excusas para seguir tecleando en este teléfono. 

sábado, 22 de septiembre de 2012

X.O.X.O Gossip Girl


Cuando ya me resignaba a un inminente final, guardando los tacones y el sueño de llegar a ser una "It Girl" algo antiguo volvió a pasar. Y es que ante la señal de un mensaje telefónico he vuelto a recuperar la vida. Ella, la más chismosa de todo el planeta decidió regresar, y yo feliz la espero, no sin un poco de curiosidad sobre qué cosas podrían suceder. 

Así es chicas, nuestra Gossip Girl regresa en gloria y majestad para una sexta temporada que nos trae como novedad detrás del plató, a una Blake Lively recientemente casada (al menos eso se dice) y la contratación estable de la siempre estilosa Ivi Dickens como personaje estable dentro de la trama. Tan importante es este arribo que ya tiene fecha,: 8 de octubrede 2012 en el canal Cosmopolitan.tv (o en nuestro siempre adorado darkville o distribuidor local, con una sexta temporada que marca el final de la serie de televisión.

Y como siempre, antes de la llegada mucho da para especular. Sobre todo, cuando la Quinta temporada concluyó con unos personajes mucho más maduros, pero retomando las mismas vidas que tenían antes de comenzar la aventura por el Upper East Side. Lilie divorciada de Mr Humprhey, decidiéndose por el poder y el dinero de Bart Bass,  Blair terminando su tonta relación con el Chico Solitario (no hubo capítulos más insufribles que esos) para correr en busca de Chuck, mientras que Dan peleado a muerte con Serena, invitándola a salir de su vida para siempre, consigue que la blonda protagonista se retire de la ciudad en un tren con rumbo desconocido, recuperando vicios pasados. No sé a ustedes, pero esa escena en particular  me recordó el otrora primer capítulo de la primera temporada. Al menos en mi opinión, si la serie hubiese terminado así, hubiese sido un final redondo.

El caso es que continúa y h
oy por hoy se especula que los primeros capítulos giran en torno a la primogénita de los Van der Woodsen que es encontrada desmayada en un vagón del mismo tren, con la nariz sangrante en señal de sobredósis.  Otro gran misterio es acerca de lo que está realmente está pasando en la relación Bass- Waldorf, y sí realmente el amor logró vencer dejando atrás tanta agua bajo el puente, además de la interrogante acerca de qué pasará finalmente con el Imperio Bass.  Otra novedad es que la insufrible Jane (hermana de Dan para quienes no se acuerdan) regresa desde los suburbios para retomar su venganza contra Blair y Dan hará lo suyo, volviéndose a una faceta mucho más oscura que años anteriores. 

Yo no sé, pero cada vez extraño más esas épocas de colegio en que,  mediante una trama sencilla y caricaturizadamente clasista "La reina cotilla" (Como le dicen en los doblajes españolísimos) hacía de las suyas en fiestas del jet set. Hoy por hoy la cosa está bastante más que sórdida, con conspiraciones, cambiadas de parejas, muertos que no estaban muertos, por lo que tendría que suceder un completo milagro para que las cosas retomaran el cauce normal. En fin, sea como sea, es la última temporada y siempre es bueno sentarse a disfrutar de un poco de glamour, sobre todo si ya sabemos de antemano que la serie nos dice adiós.

Mi terapia y yo

No estoy muy convencida realmente, pero en este estado siempre me resultan mejor las cosas. No sé por qué será, pero dicen que el exceso de entusiasmo en ocasiones exacerba el resultado, y a mí me gustan más las cosas limpias. No soy de plumas ni de tanto accesorio, creo en eso de tener lo justo y necesario encima, tanto en mi ropa, mi maquillaje y en mi vida.

Es así como sin más puedo decir que estoy absolutamente enamorada de mi terapia, esa que partió por temas bastante ingratos y hoy me tiene saltando en un pie, emocionada por llegar a tocar ESE tema que en mayúsculas indica que no es para nada tratable. 

Y es que una hora basta para entender que pese a hablar fuerte soy introvertida, que tengo capacidad de hacer mil cosas a la vez, y que la inseguridad es la única cosa que me ata a hacer cosas que no quiero. Que no "me faltan tantos palos para el puente" como yo pensaba y que realmente toda aquella "cabra que se fue al cerro", terminó volviendo, aburrida de no encontrar cobijo ni pasto en otro lugar.


No sé, a veces creo que la gente subestima ciertas cosas y entre ellas está sentarse frente a alguien a hablar de lo humano y lo divino. No indago en las razones porque no las comprendo, en mi caso siento que es tan rico escucharse hablar y llegar a conclusiones tan brillantes que deberían ser escritas en un libro. 

Claro que a veces para llegar a ella debe existir alguna buena razón. La mía fue un colosal Trastorno de Ansiedad y crisis de angustia por montón. Pero me gusta fantasear con qué habría pasado si no hubiese tenido que lidiar con esta situación. Ingrato o no sirvió, hoy no soy la misma de otro tiempo. Quizás es un ejemplo muy extremo, pero me agradaría que no tuviera que existir ningún motivo particular para tomar esta decisión.

La cosa es así, sencilla, sin bombos ni platillos. Pero todo lo que se descubre debajo del agua es inmensamente fascinante: Hablo de matices, de búsquedas, de sueños, de limitaciones y por sobre todo, del real reflejo que yo misma debiese ver, sin tapujos ni opiniones de terceros.

No quiero intentar convencer a nadie que tome la primera hora posible el día lunes en el primer centro médico que encuentre. Es más, sigo sin convencerme al cien por ciento de qué pretendo con este escrito. Bueno, en realidad sí... desahogar una de las experiencias más gratas que he tenido por varios años, teniendo claro además que al ser todo cíclico llegará un día que no esté. Que la extrañaré, pero que a ciencia cierta, nada será lo mismo, porque desde hace tiempo me veo viendo las cosas con un cristal completamente distinto, y solo ese hecho ha valido la pena.



viernes, 17 de febrero de 2012

Quizás es momento de caminar

Siempre fue radiante pero hoy lo estaba más. Cansada, entaconada y perfecta, logró caminar las cinco cuadras que separan su casa de la oficina con un nuevo aire en el rostro. Sí, éste había sido un tiempo duro, al igual que muchos, y pese a que siempre supo como controlarlos éste al parecer le había quedado grande.

Y es que la ventolera fue tal que había desordenado absolutamente todo. Su vida, su aire, su calma, sus cosas. Recuerdos y demases se agolpaban contra el piso, y el terremoto había sido tan fuerte en el piso once, donde se ubicaba su departamento, que había botado todo aquello que un día guardó. Cartas, fotografías y regalos, que con el paso del tiempo olvidó.  Era necesario parar, aunque no siempre se sabe cuál es la forma correcta. Y fue ahí donde empezó el pánico.

Fue ahí donde detenerse se convirtió en una premisa que la llevó a tapiar ventanas, no sin antes refugiarse en sí misma para sacar algo en limpio. Ejecutiva como muchas, sabía que la "causa y efecto" lograban sacar de una crísis cientos de oportunidades. Dicho y hecho, esto fue aplicado y sus largas uñas de manicure perfecta comenzaron a escribir una línea.


Eran las tres de la mañana y comenzaba su tarea. Sentada frente al ordenador, no hacía más que llorar. El desorden de su casa no fue un impedimento para realizar la tarea desde hace tantos años pospuesta. Era el tipo de momento de esos que, cuando llegan, no aceptan excusa que valga con tal de comenzar.


"Querido papá..." empezó escribiendo, para comenzar a vomitar sentimientos en una pantalla. Dolor, desamparo, tristeza y viejos recuerdos fueron dando vida a una hermosa carta que él ya no leería. El había partido hace varios años, pero ese ejercicio logró hacerla sentirlo aún tan cerca como antes.


Cinco de la mañana, la carta estaba terminada. Fue entonces que con los ojos hinchados y pañuelos desechables repartidos por todo su escritorio sonrío. Tomó su computadora, la cerró y fue en busca de pala y escoba. Limpió todo con su rapidez característica, armó una maleta y echó todo lo necesario. Escribió un correo electrónico a sus jefes y miró hacia el cielo confiada. "Quizás es momento de caminar", dijo.  Tomó la mano de su padre, como cuando era pequeña, abrió la puerta y salió.

lunes, 2 de enero de 2012

Vuelvo

Dos de enero y vuelvo a escribir como nunca debí haber dejado. Será porque es verano, porque tengo algo de cansancio, o porque un dejo de tristeza siempre asoma por estos lados en esta fecha.
Dicen que escribo bien, sobre todo cuando el alma se me estruja. Hace calor y hace un poco de frío, mis manos me queman y mis yemas pasean heladas por el techado.  Son lo único frío por estos lados, helar mi corazón es inútil, aunque lo intento él está hecho de puro fuego.
Helar el pasado siempre sirve, hasta que encuentras inspiración cuando el verano derrite un poco de ese hielo.

Y es aquí cuando vuelvo, que mi alma se estruja un poco. Me recuerda cuanto me falta y me asusta con épocas añejas. No soy yo, es ese mapa que se me perdió algún día y hoy encuentro empolvado. No soy yo, son los fantasmas que se van de vacaciones y están revolviendo todo el lugar, para empacar las maletas que decidieron llevarse. No soy yo, o quizás así lo sea, estoy algo programada para volver de vez en cuando.

Pasa que el tiempo pasa y que las hojas de otoño ya no están porque es enero. Que las flores se marchitan de calor quemante, y en la espera de una brisa, en ocasiones el pecho se aprieta de melancolía.

Pasa que cuando te quiebras, solamente el tiempo compone la fractura. Y cuando la miras mediante algún microscopio, queda siempre aquella marca que te indica donde fue el golpe de oreja.

Porque vuelvo es porque quiero, pegar un poco en estas líneas de lo que fui y ya no estoy siendo. Repasar fotos añejas para luego remodelar mi alma y pintarla de los mismos colores brillantes con que pinto mis uñas. Dejar atrás el gris es cosa difícil para una chica como yo. Dejár atrás la risa es imposible , y es que estoy dibujada con ambos matices que se hacen uno.

Y es que vuelvo y pretendo volver a menudo. Porque el alma se me hiela cuando no escribo. Porque entendí que no importa una ausencia ni una presencia, sino que es el aire el que tiene que traer sus letras. Para olvidar recordando, porque sino no es olvido. Para llorar cantando, para que el camino haya valido la pena.

Y hoy, que es dos de enero tengo el alma un poco compungida. Así que me siento frente al teclado y decido que es momento para volver durante un rato.

domingo, 8 de mayo de 2011

Ella...


Ella es tan dulce como lo más dulce que existe en el mundo, aunque un poco dura cuando debe serlo. Todavía juega, y me recuerda que debo hacerlo, adivinando dibujos en las nubes, o persiguiendo mariposas blancas en un jardín que sueña tener, algún día, repleto de angelitos.


Ella es tierna pero firme y un poco terca. Nunca encontré mejor mezcla entre miel y fortaleza.

Es una niña que se ríe de las cosas más simples, capaz de deshacer los problemas, poco a poco, con solo mirarlos.
Se taima fácil, pero aguanta todo. Y es capaz de pasar horas completas esperando un abrazo de vuelta, en silencio después de una pelea.

Saca lo mejor de mí porque me quiere, y si yo no la quisiera tanto, en ocasiones quizás terminaríamos matándonos.

Me cuida como su tesoro más preciado, y sin ella te juro que yo no vivo.

Porque es mi amiga y mi soporte. Desde la sopa de pollo cuando estoy enferma, hasta el abrazo más firme en los momentos duros.
Porque me enseña a creer todos los días, que el rencor realmente no existe cuando el amor es más grande que cualquier drama momentáneo.

Es el corazón más puro que conozco, y el más valiente, que me enseña calladito, sin siquiera saber lo mucho que aprendo paso a paso.

Porque es la mujer que yo más amo en esta tierra. La que aun me hace sentir un bebito y de la que no quisiera separarme nunca. 
La que orgullosa de lo que escribo, me impulsa a cumplir montones de sueños, que poco a poco se materializan y que son completamente dedicados a ti.

Porque eres mi mamita, porque te amo y hoy es tu día.

Porque en este, mi idioma para decir las cosas, quiero desearte el mejor de los días, porque tú me regalas desde hace 27 años la más hermosa vida.

sábado, 19 de marzo de 2011

.

Aparece en sueños o pesadillas, dependiendo como se mire, la cosa es que toda cosa termina teniendo un final. Nada es para siempre y todo va mutando a medida que los años caminan por el calendario. Así es como se pasan hojas, así es como uno va aprendiendo, así es como se ponen los puntos finales.
Y yo me pregunto en esta noche desvelada, si es que el cuento fue real o imaginario. Porque de tanta imaginación, en noches con esta enorme luna, llego a ver unicornios paseando por mi patio, hadas recordándome que los sueños se cumplen y oráculos con los más brillantes destinos. Todo pasa en mi ventana, todo pasa en estas noches.
Aparecen también finales amargos, o más bien sus recuerdos. Para enseñarme, o para recordar que me enseñaron. Para hacerme entender que hay cosas que ensuciaron los vestidos de princesa, que lentamente fui colgando después de haberlos lavado de tanto barro acumulado. Apareces tú, para que yo me despida y te desee, con un beso en la frente, todos los parabienes que no pude en alguna otra ocasión. Con la esperanza de que lleguen a destino, para que sepas que fuiste importante aunque ya caminemos hacia otros sitios.
El punto final espera ansioso, para ver si alguna cuota de nostalgia se extiende entre estas líneas. Si es que me arrepiento de tanta madurez y digo algún disparate como que te extraño. No, eso ya no es posible. El tiempo destinado terminó en el destino de trazar mejores rutas.
Aparecen finales más dulces además, y comienzos que ni yo misma me esperé. Hoy que las cosas cambian, hoy que el dolor no duele, hoy que el orgullo se hizo a un lado para volver a escribirte algunas líneas.
El punto final se acerca despacio y lentamente se posa al final de esta oración. Terminado, cerrando, rompiendo el desvelo de una noche de luna  como ésta, dándome el completo permiso de comenzar en otra hoja una que otra historia donde nada de lo descrito aparezca una vez más.

domingo, 13 de marzo de 2011

Que hasta el silencio se quede callado

Contaron hasta tres y pararon ese ruido. Como una broma, un experimento, o el presentimiento porfiado de que algo bueno saldría de ello. Carcajadas que estallaban en silencio, y ansiedad descontrolada por saber que sucedería. Nunca antes hubo fenómeno semejante en la historia.
Apretaron un botón, y raudamente el ruido se fue callando. Una a una las luces se apagaron, los semáforos no funcionaron, las bocinas de los autos quedaron mudas. Los perros no ladraron asustados, fascinados quizás por el espectáculo que comenzarían a presenciar.
Estrellas que brillaban exuberantes, y una luna llena tremenda, que lucía con más fuerza, para que no fuera necesario achinar los ojos para mirar.

Fue de noche, a las diez. Un viernes como todos los demás, cuando terminaba un verano igual a todos los veranos anteriores.

La gente quiso encender su celular, pero toda batería estaba muerta. Los laptop no funcionaron, y ni hablar de los teléfonos públicos, cada vez más escasos en las principales avenidas. La gente quiso encontrar una emisora de radio, que explicara lo que estaba pasando, pero ninguna lograba conectar. Era el día más especial, era el día de quedarse callados.

El cielo se nubló y los ángeles empezaron a llorar. El Dios del trueno tronó en silencio y cayeron máscaras, miedos y carcazas.

La gente comenzó a correr despavorida. El silencio asusta y el recuerdo que trae por añadidura, mucho más.

Comenzó a escucharse soledad y promesas rotas, los sueños que no se cumplieron. Se oían en silencio las oportunidades que dejó pasar ese hombre de terno y corbata, al unísono con los amores rotos de esa muchacha de tacones rojos. El miedo a perder, el terror a ganar.
Todos huyendo, encerrados, agobiados. Nadie quiso escuchar, pero la nada siempre tiene alguna cosa que decir.
En un segundo paró la lluvia, comenzó el ruido una vez más. Las luces se encendieron, y quienes gritaban despavoridos retomaron su rumbo con normalidad. Conversaciones iban y venían, el vacío regresaba  y la verdad se iba esfumando.

sábado, 12 de marzo de 2011

Hace rato que no hablo por hablar. No porque no tenga cosas para decir, pero es que el corazón se me anduvo secando un poco...
Creo que necesito más playa, cosa atroz, porque no tengo la valentía suficiente como para ir a pasear por mi amado Borde Costero, que hoy en día se está volviendo un poco lunático, con el paso del tiempo..


Hoy, prefiero quedarme acá a invitarlos a un nuevo rinconcito....  que se llama
http://espaciosconluz.blogspot.com/


Podremos encontrarnos por los dos lugares...
por mis cuentos, y por un cielo que hace un tiempo descubrí.

lunes, 7 de febrero de 2011

Carta a un hombre de azul


Porque las ganas se convierten en ansiedad es que este camino comienza de cero. Sin ataduras, sin penas, sin cargas. Soy solo yo y mi mochila, que aliviano solamente de tu mano. Y aquí estoy de nuevo, golpeando la puerta, subiendo escaleras, pidiendo perdón por ser tan ingrata.
Yo creo que sabes a qué vengo. A ganarle, a tenerlo. A buscar la fórmula de borrar de un plumazo esos recuerdos que arañan y que parecen revivir mientras camino. Quitar situaciones que son sillas, de esas que me piden que me siente. Sacudirme el cansancio que me obliga a hacer un alto.
Ya lo sé, no debo parar. Este momento es mío y tengo que hacer camino.
¿Es que sabes? siento el tiempo tan esquivo, que pareciera no querer pasar nunca. Y es entonces que me aferro de tu brazo, y te siento aquí conmigo. Completamente azul, completamente mío.
Porque el tiempo me hace crecer en alma cuerpo y ganas, es que di ese salto que aún me tiene envuelta en vértigo. Miedo a caer, a que no haya agua al final del río, a quedar empapada y magullada entre las piedras. Miedo a sentir ese vacío.
Tú me miras orgulloso, yo te miro asustada. Me abrazas fuerte y me encaminas. Sabes que nada malo va a pasar. Me transmites tanta protección, tanto amor, tanta calma. ¿Cómo no amarte a cada segundo por quedarte conmigo en mis dudas hasta el alba?
Porque contigo todo es diferente, todo es claro, todo en luz. De tu mano todo es seguro, y te aseguro que ya no lo olvido nunca más. Porque te quedas, como el más perfecto de los guardianes. Porque me quieres, como la más perfecta de tus compañías.
Porque las ganas se convierten en ansiedad es que te miro ilusionada, con un cigarro en la mano, y rogándote para que este instante no se detenga. Porque rescataste mi vida de tanta pena, y hoy me tiendes la mano en lo que queda hacia la meta.
Porque las ganas se convierten en más ganas es que sueño con ganarle, sueño con tenerlo. Bendigo este proceso con rabia, para que la calma llegue luego, y me ayude a avanzar un paso más.
Porque todo tiene sentido si tú estás a mi lado, es que me quedo sentada a tu vera. En nuestra casita de cuentos de un bosque, donde me has leído hermosos cuentos, donde hemos tejido historias, y me has ayudado a moldear quien soy.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Para ti 2010


Todos te detestan pero yo te quiero. ¿Sabes por qué? No, no es ser masoquista, ni una transgresora de esas bien mulas, se trata de que aprendí, porque me enseñaste.
Todos quieren que te vayas, pero yo te sentaría a mi mesa. Quizás queda un poco por hablar. Quiero que me cuentes algunas cosas, y diseñemos proyectos y caminos juntos.
Todos hablan de un año maldito, yo te miro apenado, diciendo a todos que no fue tu culpa. Te cargo, te siento en mis rodillas, y te acaricio hasta que te quedes dormido. "No, no es tu culpa" te susurro mientras te vas quedando dormido.
Así es la vida y los cambios de conciencia. No hay nada más difícil que hacer ver a cientos de personas con "cataratas" en el pecho.
Y a las doce te marchas y te extrañaré hasta que me acostumbre,
porque fuiste el amor más odiado, y el que me enseñó a fortalecerme y volar por sobre mi debilidad.
Porque en tus meses vi caer a muchos a quienes quiero. Pero también los vi levantarse, esforzarse, luchar. Y hoy en día los quiero más.
Porque muchos que se me hacían necesarios para vivir, partieron a tierras lejanas, a concretar sueños y a dibujar paseos. Porque esos otros que antes veía a diario, todavía aparecen por mensajes twitteros, o chistes internos del año de la pera (que aunque ud. no lo crea, siguen siendo internos) para recordar que los lazos grandes nunca se rompen.
Porque en tu calendario veo crecer al niñito más hermoso del mundo, convirtiéndome en "mamá partime" más tiempo cada vez.
Y también me despedí del lugar que me cobijó durante doce años, para salir a otros sitios a entregar lo que he aprendido. No sin antes, lograr entregarle a Cristo, a la generación de confirmación más hermosa que he visto salir de esa Casa Juvenil.
Porque en tus meses me detuve y me caí, lloré y el mundo se me puso de cabeza.
Porque en tus meses reí, me levanté, sacudí mi ropa y el corazón hoy en día es más sereno.
Porque, si bien es cierto, este es el balance más extraño que puedo realizar tengo una única certeza clavada en mi alma: que solo el amor es capaz de hacer todos los milagros que se te ocurran. Que cuando él se clava a fuego dentro de uno, nada es imposible para nadie, y que, puede que venga un 2011 peor o mejor, pero todo dependerá de cuanto corazón se ponga en el asunto. Dejar de mirar la tierra, y flotar un rato en el cielo, confiando en que, como este año, todas las historias tienen un final feliz.

martes, 14 de septiembre de 2010

Pasatiempo raro


Las mañanas me ponen creativa sobre todo las que involucran viajes en metro " a la antigua" (sin apretujones ni transantiaguinismos por el estilo) y en mi horario actual poco hay de rutina y algo hay de mañanas.
09:00 y desayuno alguna cosa, que pretendo no se caiga en el camino. Los café con crema auguran algo también. Me recuerdan a Perú, a esas noches sin alcohol y sin dormir, al camineo excesivo y al constante no entender por qué no era felíz al cien con tan hermoso regalo.

Las mañanas y el café me recuerdan muchas cosas. Cerrémoslo en eso, para no acabar con la primera posibilidad que me doy de despertar despejada y no idiota, incluso por iniciativa propoia, antes de que suene el ringtone de Dawson's Creek que tengo como alarma.

Las mañanas me recuerdan a él, pero como dije que no hablaría más al respecto, lo dejaremos ahí.
Estación los Presidentes y yo me pregunto de qué presidente estamos hablando. Metro avanzando, yo escribiendo y la gente mirándome fijo. Cero disimulo y todas las ganas del mundo de saber que mierda hace esa chiquilla, tan flaca como el lápiz que sostiene. Lo siento, soy atípica y en esta era de Blackberries bien vale un papel que recibe el bailoteo de una romántica tinca Bic azúl.
Es raro, yo lo sé. Pero qué quiere que haga si no tengo nada que leer, nada que estudiar, nada en qué pensar. Qué quiere que le haga si me encanta escribir, contar y requete contar. Y justo ahora que me pasó algo grande no pretendo despreciar la oportunidad.

¿En qué iba? Ah sí, en que no me gustan las mañanas, porque recuerdo y produzco, en que quiero contar algo ahora que por fin pasó algo que puede ayudar a muchos otros que les haya pasado igual, que me gusta el café con crema porque recuerdo, y me carga por la misma razón. Que la gente del metro es muy mirona y que el vagón avanza raudo a destino.

Metro Plaza Egaña, y la gente se aburrió de mirar. Quizás esperaban una declamación o una acción de arte Bicentenaria. Pero no. Solamente tengo un pasatiempo raro.
Raro porque absolutamente nadie escribe en el metro,
raro porque es mi pasatiempo más antiguo, mi profesión y mi futuro.
Raro para el resto, porque para mi es extremadamente normal y necesario.
Aunque no por eso me cargan menos las mañanas.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Lo que me falta.


Necesito
1. un poco de aire, zapatillas nuevas y un trabajo estable. Una cabeza limpia de recuerdos y una personalidad a la que realmente le importe un pepino la opinión lapidaria del resto.
2. Me falta leche en la nevera, el cepillo de dientes nuevo desde hace como tres meses ya no está tan nuevo, y quizás necesite algo de cereal de chocolate (no me he metido a revisar cuanto queda).
3. Necesito sentirme viva y sentirte lejos; no recordar lo que algún día significaste, y cambiar las tapillas de mis botas ahora que el invierno se va y regresa.
4. Necesito sacar la licencia, terminar mis asuntos pendientes y cobrar esos dos cheques guardados en la mesita de noche.
5. Necesito olvidar cierta historia, ponerle punto final a unas otras y definitivamente armarme de valor para partir, contigo, a otro sitio.
Necesito dejar de necesitar tanto. O hacer una de estas listas mucho más seguido.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Cuando te encuentre

Cuando te encuentre no habrá frío que se interponga, o al menos traerás el calor que le falta a mis manos. Recogeremos lo que hace falta de eso que está roto, y volveré a reír como una niña. Así será cuando te encuentre.
Mis manos estarán igual de frías que esa noche, y mi mirada perdida en las estrellas te contará todos los cuentos que he estado guardando. Descorcharás un buen vino y yo un Martini, brindaremos por eso de los reencuentros en la estación, y por las caricias que faltaron durante este tiempo.
Me darás un beso de esos que calman, y un abrazo de los que curan heridas. Las llagas serán menos profundas, hasta que se sequen y no existan. Cuando te encuentre.
Llevaré ese vestido negro, y tendré un destino que comprenda,
Llevaré un atado de escritos para que los leas, y entiendas al fin tanta tontería pasada.
Cuando te encuentre te juro que te quedas a mi lado,
Yo a tu lado, o como sea.
La lluvia dará lo mismo porque no será por dentro. Y el amor quedará escrito en esa arena donde alguna vez me robaste un beso.
Así será cuando te encuentre, porque te espero desde hace tres mil vidas, y ahora te quedas dormido en mi regazo.
Cuando te encuentre no habrá frío, y te hablaré de todo lo que sobra y lo que falta…
Cuando te encuentre.

sábado, 14 de agosto de 2010

Mejor recuerdo...

Puede ser fijar la vista demasiado lejos, o tan cerca que comienzo a ponerme visca. Sólo sé que me canso de esperar y que cuando encuentro me arranco, tan rápido como lo hace quien se ha entrenado durante muchas vidas hacia atrás.
Y es en este piso donde hoy floto insegura, cuando necesito aferrarme a lo viejo. Al ardor de mis ojos mientras planeo acostarme, al ardor de mi pecho que a veces estalla con ganas de cosas, a recordar un recuerdo que me obliga a escribirte. A ti, que fuiste el dueño de mi lápiz y de buena parte de un corazón.

Las adicciones tienen algo de eso, de daño y de recuerdo. Evocan lo que llega a puerto, o llegó en algún minuto, pero adormecen un ratito el ahora. A mí por lo menos me adormecen las ganas que tengo de descolgar el teléfono y llamar, con algún pretexto idiota como el de hace un rato atrás.
Me adormeces las ganas de un ahora posible, y con eso me basta cuando mi corazón está asustado.

Y es aquí donde prefiero encender el cigarro cobarde, ese que amarra las ganas para escribir entre líneas. Dejar que la noche pase para que se me olvide que hoy quise amarrarte a mis brazos unas cincuenta veces, para decirte que fui una idiota, para decirte que tanto "Dawson's Creek" me cagó la cabeza y me volvió más complicada todavía.. Para decir en síntesis que me pasa tanto cuando tu pasas y ya no pasa nada.

Puede ser fijar la vista en recuerdos, pero hoy mi corazón necesita calma. El recuerdo te recuerda, y me calma las ganas de ir corriendo a darle un beso. Claro que no será para siempre....
Quizás merece un ratito de descanso, mal que mal ha sido un año duro.
De todos modos prometo salir a buscarte mi vida, en mejores días o menos adormecidos. Mientras tanto tú me olvidas, y yo te escribo.... y es mejor por este rato.

martes, 10 de agosto de 2010

Cuando te encuentre

Cuando te encuentre no habrá frío que se interponga, o al menos traerás el calor que le falta a mis manos. Recogeremos lo que hace falta de eso que está roto, y volveré a reír como una niña. Así será cuando te encuentre.
Mis manos estarán igual de frías que esa noche, y mi mirada perdida en las estrellas te contará todos los cuentos que he estado guardando. Descorcharás un buen vino y yo un Martini, brindaremos por eso de los reencuentros en la estación, y por las caricias que faltaron durante este tiempo.
Me darás un beso de esos que calman, y un abrazo de los que curan heridas. Las llagas serán menos profundas, hasta que se sequen y no existan. Cuando te encuentre.
Llevaré ese vestido negro, y tendré un destino que comprenda,
Llevaré un atado de escritos para que los leas, y entiendas al fin tanta tontería pasada.
Cuando te encuentre te juro que te quedas a mi lado,
Yo a tu lado, o como sea.
La lluvia dará lo mismo porque no será por dentro. Y el amor quedará escrito en esa arena donde alguna vez se quedó botado un beso.
Así será cuando te encuentre, porque te espero desde hace tres mil vidas, y ahora si es que te espero te quedes dormido en mi regazo.
Cuando te encuentre no habrá frío, y te hablaré de todo lo que sobra y lo que falta…
Cuando te encuentre no me dolerás tanto como ahora,
ni como mañana porque estarás calmando tanta tontería.
Hablaré de lo que quiero, de lo que no quiero y de lo que no quise...
Cuando te encuentre.

martes, 3 de agosto de 2010


Cuesta volver a empezar. Y no lo digo con un tono existencialista, más bien de que cuando borraste algún dibujo nada es lo suficientemente bueno para parecer mejor que lo anterior.
Es cierto, pusiste alma, corazón y pan, como dijo Gervacio por ahí,y el resultado de un eventual desaliento es extremadamente desalentador. Sacaste la hoja y quedaron las marcas, los lápices siguen iguales pero la sensación de fracaso hace que todos te parezcan feos, sin punta y horrendos.


Escribir por ejemplo ha sido una de mis cruces en estos días de letargo, de limpieza y de desorden.No es sencillo que se te escapen las razones, no es muy fácil saber que no darás con ellas simplemente porque sabes lo que te conviene y prefieres partir en dirección contraria a donde solías encontrarlas. No es fácil revivir el lápiz y el teclado de un día para otro. Rayas, subrayas, escribes, borras; te aburres, cierras y no quieres dar lástima diciendo que es imposible escribir algo al respecto, pero te desespera sobremanera no tener algo que decir.

Pero como dicen por ahí, los círculos se rompen cuando se rompen...

Y aquí me veo balbuceando, intentando, subrayando. Mi genialidad - si es que la tengo - volverá de a poquito, sin prisas y si apuros.

Por mientras puedes seguirme, por mientras entra en mi vida y cuéntame historias que me hagan sonreír. Sé que juntos llegaremos a puerto, y ¿Quién sabe? si mi próximo post haga el honor al resto de los que algún día he publicado, y por supuesto, publicaré en ese futuro que me huele más a presente.

miércoles, 9 de junio de 2010

Aseo obligatorio


Creer que la limpieza es una cosa obsoleta es el peor error. Créeme que yo así lo creo, porque de tanto acumular en ocasiones ya no cabe nada, porque de tanto no llorar, las lágrimas se quedan encerradas en el pecho golpeando por salir y, peor aun, no les importa tiempo ni lugar, donde tirarse para que el resto chapotee en ellas.
Es cosa de tiempo o de escuchar al tiempo un rato, para decidirse.
Es de valientes esto de tomar escoba, pala y plumero.
Nunca sabes con lo que te vas a encontrar, y puede que el polvo acumulado en tanta historia salte a tus pulmones provocando una terrible tos.

Y aquí estoy de nuevo, disculpe usted mi ingratitud, pero el tiempo no estuvo bueno y se puso a llover, por fuera y por dentro, anegando casa, ciudad, auto, ropa nueva y vieja, sueños, ilusiones y una que otra historia que empezaba a merodear o terminaba de hacerlo.
Puede que usted se extrañe, pensando que no salió nada de eso en las noticias. Pero en realidad todos los días pasa algo así y los corazones no son tema del Telediario.

Y aquí estamos, después de que la tormenta pasó. Tomando escoba y pala, plumero y desinfectantes varios. Pasó un huracán sin nombre ni apellido, sin Rut y sin sorpresas, me dejó tambaleando el cuarto, y nunca más supe donde iba ordenada cada cosa.

Te imaginarás como fue marzo, intentando siquiera entrar a los cuartos. Te imaginarás como fue febrero, con tanta duda de por qué se había caído hasta mi risa. Quizás te de una idea de cómo fue abril, lentamente asimilando y recogiendo ciertos trozos de ciertas cosas.

Libros por todos lados, recuerdos e historias inconclusas, una que otra foto que arañó más de la cuenta, uno que otro sueño que escondido entre tanto papel gritaba para que lo reencontrara.

Y a mi que me carga el desorden, empecé a desesperarme.
Grité y lloré y me dieron ganas de tomar un bus a mirar el mar para aquietar diez minutos.
Lo hice, no sirvió, siempre que se huye se regresa al mismo sitio donde todo está intacto.

Resignada y con los ojos hinchados decidí tomar cartas en el asunto. Guardé en diez mil bolsas, diez mil recuerdos que ya no sirven. No sin antes tomarles un par de fotos para recordar con nostalgia en esos días de lluvia cuando escucho a Serrano.

Faltaron repisas, faltaba aire, faltaban lugares y sobraban cachivaches. Armé repisas, respiré más hondo, me inventé lugares y regalé lo que sería útil para otros.

Barrí como loca, lloré otro poco, alegué porque no merecía tal desorden y después recordé cuánto quise remodelar pensando en que quizás ya era hora.

Justo ahí dejó de inundarse todo y ese huracán sin nombre ni apellido se fue volando a molestar a alguien más. Pinté mi pared amarilla con blanco invierno y dibujé corazones, un gato y una frase en tonos morados. Me pinté las uñas de colores fuertes, y noté que me reía con más ganas.
Enceré y pasé pañitos por todos lados donde quedaba polvo, y cuando terminé encendí el incienso de rigor para dar gracias por la oportunidad.

Y ahora que está todo ordenado, puedo jurar que no será para siempre. Que puedo pillarme otro desorden de los grandes. Pero da lo mismo,
ya compré la escoba, la pala, bolsas y desinfectantes; el incienso lo tengo a destajo y a diario ordeno lo que se desordena y aprovecho de botar cosas inútiles.
¿Por qué cuento todo esto con tanto detalle?
Porque vuelvo a invitarte a mi casa, porque vuelvo a vivir en ella...



foto: Paulina Bustamante Cornejo

miércoles, 10 de marzo de 2010

Siempre hizo frío..




Cuando hablaba de ti contaba que siempre hizo frío
Que las gaviotas chocaban con la ventana,
Y flojeando en mi cama, las miraba y reía
Reía porque estaba contigo, o con tu recuerdo que me daba frío.
Y decía que no había otras manos, que se amoldaran de ese modo a mi cintura
Vacío de modos, de caricias o de historias inconclusas y completas.
Qué se yo, sólo se que helaba y después de ponerme la bufanda ese frío terminaba adormeciéndome.
Cuando hablaba de ti las calles se detenían,
El tráfico cesaba y mis pies seguían andando.
Se congelaba mi risa, y mi corazón daba un brinco.
Te tenía y no estabas, o viceversa cada media mañana.

Decía que no había quién ( y en realidad nunca hubo cómo)
Que demostrara que en el mundo no existiría algo distinto,
Que congelara invierno y pensamientos,
Ni la voluntad de quedarme lejos de tu cama.


Cuando hablaba de ti, caían gotas por los cristales

O capaz que fueran las que se colaban entre mis pestañas,
Sacándome el maquillaje y las certezas,
Llenándome de dudas y de hielo en los huesos.

Cuando hablaba de ti contaba que siempre hizo frío
Que las gaviotas chocaban con la ventana
Y flojeando en mi cama las miraba y reía.
Reía porque estaba contigo, o tú conmigo
O quizás con ese recuerdo, que me obliga a cerrar las cortinas
Para que no se siga colando el frío.